Los boquerones, el queso de la sierra, el vino que no sabías pedir: comer Marbella como los de aquí.
El casco antiguo de Marbella se cruza en diez minutos y da de comer una semana. Detrás de los geranios y la cal hay un barrio de verdad: tabernas familiares, un mercado cubierto y bares que sirven el mismo vino desde hace cuarenta años.
Lo bueno casi nunca está en la carta en inglés. Son los boquerones que fríe al momento un amigo del guía, el queso payoyo de la sierra de Ronda, la copa de manzanilla que no sabías pedir. Dos o tres paradas, platos para compartir, sin prisa.
Así comen de verdad los de aquí, y esa es la ruta que montamos en Sabores del Casco Antiguo.


